Supremo confirma condena a 1 año 9 meses de cárcel a un policía local de Madrid que agredió a dos clientes de un bar

por | marzo 5, 2022

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a un año y nueve meses de cárcel, más una multa de 366 euros, a un agente de la Policía Local de Madrid que agredió en abril de 2017, con una porra extensible, a dos clientes de un bar de la capital.

En la sentencia el alto tribunal desestima el recurso del condenado, que recurrió la pena impuesta, en abril de 2019, por la Audiencia Provincial de Madrid, que lo había declarado responsable de varios delitos de lesiones y le aplicó la agravante de aprovecharse de su condición de policía.

Para la Sala de lo Penal del Supremo, en la conducta del agente de la Policía Municipal «se refleja una agresión inmotivada e innecesaria del recurrente cuando estaba ejerciendo su función pública» y «no existe la pretendida justificación o amparo de la agresión, sino el exceso».

Según los hechos probados, el agente se personó con una patrulla en un bar a las dos de la madrugada del 12 de abril de 2017 para comprobar unos ruidos, de los que se habían quejado vecinos del lugar. Esa noche se había jugado un partido de fútbol y los clientes protestaron que les dejaran celebrar tranquilos el resultado.

La patrulla policial entró en el establecimiento para requerir a los dueños documentación a efectos de tramitar una denuncia, ya que el bar seguía abierto más allá del horario de apertura autorizado.

Ante la presencia de los agentes, entre los clientes que les reprocharon haber ido al bar, uno de ellos reclamó que se identificaran, y los policías les enseñaron las placas de sus uniformes y les afearon entorpecer la actuación policial.

SACÓ LA PORRA CON «UN GOLPE SECO»

El agente condenado agarró del brazo y el cuello a este cliente, al que le pidió que se identificar o si no quedaría detenido, una petición que animó a las personas dentro del local a pedir calma, aunque, «como los clientes del bar seguían recriminando la actuación que los funcionarios policiales habían tenido» con ese consumidor, «y como continuaban los gritos e increpaciones de los clientes», el policía en cuestión sacó de «un golpe seco» la porra extensible.

Con la porra, el policía le propinó un golpe en una rodilla a un hombre y asestó otro a una mujer en la cabeza, en la oreja derecha, provocándole la pérdida del conocimiento, un sangrado abundante y la «fractura del cartílago de concha del pabellón auricular derecho» que necesitó asistencia médica y tardó en curarse 12 días.

Los magistrados señalan en la resolución, del 16 de febrero, que «otras pudieron ser las formas empleadas antes del empleo de la fuerza, última ratio a desplegar en circunstancias similares». Y ratifican 2.300 euros en indemnizaciones para los agredidos que asume el Ayuntamiento de Madrid como responsable civil subsidiario.

VIOLENCIA INNECESARIA

El Supremo, no obstante, admite las dificultades a las que suelen enfrentarse las fuerzas de seguridad en casos como el presente, en el que no se sabe de antemano lo que puede llegar a ocurrir. Aun así, y en contra del testimonio del agente, se ha declarado probado que «lo ocurrido no le autorizaba a abusar de sus funciones y, prevaliéndose de las mismas, cometer los hechos delictivos, cuando era completamente innecesario, pues los clientes iban saliendo del bar tras haber ordenado desalojar el establecimiento», razonan.

Al criterio de los magistrados, un policía ha de saber manejar varias alternativas, y «el uso de la fuerza no puede ser la primera», sino cuando la urgencia exige una intervención inmediata. «Es cierto que los agentes pueden no disponer de tiempo en algunos casos, pero en estos es precio analizar ‘ex post’ si el uso de la fuerza estuvo justificado», puntualiza el ponente, Vicente Magro.

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