Miguel Herrero sobre el expresidente de la II República, Alcalá-Zamora: «Fue un político capaz de tener una política y no necesitar vivir de la política»

por | mayo 12, 2022

Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los siete padres de la Constitución y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, elogió la figura del que fuera el primer presidente de la II República (1931-1936), el político y reputado jurista y abogado cordobés, Niceto Alcalá-Zamora y Torres, destacando su capacidad personal para hacer un patrimonio que después le dio la independencia personal para no tener necesitar vivir de la política.

«Es la actividad profesional, intensa y exitosa, la que proporcionó a Alcalá-Zamora su independencia política y hacer un patrimonio que los envidiosos no dejaron de criticar», afirmó Herrero y Rodríguez de Miñón durante la semblanza que realizó el pasado martes sobre esta importante figura de la historia española, en el marco de un acto de esa Real Academia bajo la Presidencia de su máximo responsable, Benigno Pendás García.

REFERENCIA A LOS «CARGUISTAS» ACTUALES DE LA POLÍTICA

«Fue, en suma, lo que cada vez se echa más de menos: un político con oficio y beneficio, capaz de tener una política y no de necesitar vivir de la política«, añadió el jurista, en clara referencia a muchos de los políticos profesionales actuales, que viven solo de la política, sin tener nada al margen de la política, a los que describe como «carguistas».

La vocación política no garantiza el éxito del político ni es el éxito su único aval, reflexionó el Herrero y Rodríguez de Miñón: «Y así parece confirmarlo la experiencia de los políticos españoles más afamados de su tiempo, desde Maura a Gil Robles y de otros posteriores».

El jurista destacó a continuación que «el político de verdad, el que no pretende el poder como el carguista el cargo quiere realizar su proyecto que, con mucho, trasciende a su persona. Para ello, está dispuesto a gobernar o a asesorar al gobernante o, incluso, a dejarlo sin más gobernar y, más aún, a renunciar al poder si con eso no perjudica a sus propias ideas».

Ese fue el caso, según Herrero y Rodríguez de Miñón, de Niceto Alcalá-Zamora, sin duda uno de los mejores oradores parlamentarios de la historia de España, ministro de Fomento (1917) y de la Guerra (1922), bajo gobiernos de la Corona.

En 1923 dimitió se pasó a la creciente oposición republicana por considerar al Rey Alfonso XIII responsable del golpe de Estado que el entonces capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, dio el 23 de septiembre de ese año y que desembocó en una dictadura que duró hasta 1930.

En 1931, tras la victoria de las formaciones republicanas en las elecciones municipales del 14 de abril, fue nombrado primer presidente provisional de la II República y después, una vez aprobada la Constitución de 1931, primer presidente del nuevo régimen republicano.

Alcalá-Zamora, que fue depuesto cinco años más tarde por el gobierno que salió de las urnas de las elecciones de febrero de 1936, murió en Buenos Aires, Argentina, donde tuvo que exiliarse a consecuencia de la guerra civil.

Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, a la izquierda, escuchando la intervención previa del presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Benigno Pendás García. A la derecha, Pablo Lucas Murillo de la Cueva, magistrado de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, también miembro de esta institución.

DESDE EL PRIMER MOMENTO ALCALÁ-ZAMORA FORJÓ SU CARRERA PROFESIONAL COMO ABOGADO

Niceto Alcalá-Zamora procedía de una familia liberal. Su abuelo, cadete del Ejército, dimitió por negarse a servir al absolutismo de Fernando VII. Alcalá-Zamora no pudo seguir los pasos de su padre, militar liberal por una afección oftalmológica, refirió Herrero y Rodríguez de Miñón durante su intervención. Por lo que optó por estudiar la carrera de derecho, primero en Granada y luego en Madrid.

Una vez licenciado, Alcalá-Zamora se doctoró en 1899 y, al mismo tiempo, buscando la seguridad económica, opositó con éxito –a los 22 años– al Cuerpo de Letrados del Consejo de Estado. Colaboró después con el afamado abogado Luis Díaz Cobeña en su despacho particular, hasta establecer el suyo propio en 1903, con 26 años.

«Fue un abogado combativo que brilló en el foro por sus profundos conocimientos, especialmente procesales, civiles y administrativos, aunque también penales y aún canónicos», refirió Herrero y Rodríguez de Miñón. «A don Niceto le gustaban los pleitos y sabía ganarlos».

Aquella independencia económica que Alcalá-Zamora buscó desde su juventud fue lo que le proporcionó la independencia política de la que hizo gala después durante su militancia en el Partido Liberal de Álvaro Figueroa y Torres, conde de Romanones, primero, y en el Partido Liberal Democrático (PLD) de Manuel García Prieto, después.

Suyo fue el histórico discurso de 13 de abril de 1930 que pronunció en el teatro Apolo de Valencia, después de que el general Primo de Rivera hubiera dimitido de su cargo y hubiera sido sustituido por el general Dámaso Berenguer, que recibió el encargo del Rey, Alfonso XIII, de regresar a la Constitución de 1876.

Un discurso en el que retiró públicamente su apoyo a la monarquía y reivindicó un modelo de República inspirada en la Tercera República francesa.

Junto con Miguel Maura y su partido, Derecha Liberal Republicana, representó al republicanismo conservador en el Pacto de San Sebastián celebrado el 17 de agosto de 1930, destinado a impulsar un movimiento popular que derrocase a la monarquía e instaurara un régimen republicano.

De ese pacto surgió un Comité Ejecutivo que dirigió la acción republicana en España, del que Alcalá-Zamora fue elegido presidente. Fue el antecedente directo del Gobierno Provisional de la República.

La Real Academia de Ciencias Morales y Políticas fue fundada por la Reina Isabel II en 1845, hace 164 años. Está compuesta por 44 miembros, entre los que se encuentran Francesc de Carreras, María Emilia Casas, Araceli Mangas, Rodolfo Martín Villa, Pablo Lucas Murillo de la Cueva, Santiago Muñoz Machado, Andrés Ollero, Marcelino Oreja Aguirre, Antonio María Rouco Varela, Pedro Schwartz Girón, Fernando Suárez González, Ramón Tamames Gómez, Juan Velarde Fuentes y Juan Miguel Villar Mir, entre otros.

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