Marruecos controla «muchísimo más» la salida de pateras a Canarias, según el jefe superior de PN de Canarias

por | mayo 11, 2022

El jefe superior de la Policía Nacional de Canarias, Rafael Martínez, aseguró ayer que Marruecos ha empezado a controlar «muchísimo más» la salida de pateras y ha vinculado el repunte de los últimos días a que parece que «son las últimas salidas» antes de que se cierre mejor la costa.

En el marco de las ‘Jornadas sobre Inmigración’ organizadas por el CGPJ y el Gobierno de Canarias apunto a que Marruecos «hace muy bien el control» del litoral con patrulleras «cuando reciben las instrucciones adecuadas» ya que «si no fuera así» los números de salidas de embarcaciones serían «exponenciales».

Según cifras de la Policía, a lo largo de este año ha ido bajando el número de migrantes que llegan en patera a Canarias desde 3.194 en enero a 375 en marzo, coincidiendo con la nueva relación diplomática con el país magrebí.

Martínez destacó que la expulsión rápida de migrantes, en apenas 72 horas, es un mensaje «potente» contra las mafias que organizan los viajes y supone un «descenso exponencial» en la salida de cayucos y pateras.

Así, apuntó que muchos migrantes pagan entre 1.000 y 2.000 euros a las mafias por el viaje y estas organizaciones «no condonan la deuda» pese a la devolución por lo que el mensaje «cala» en futuros migrantes que quieran lanzarse al mar.

Martínez reconoció que aún le «emociona» y le «duele» ver una expulsión de una persona migrante porque cuando suben a la escalera del avión «se van muchos sueños», de ellos y de sus familias, incluso «de toda una aldea» que ha estado mucho tiempo reuniendo el dinero.

CUESTA UN DINERAL

En esa línea, señaló que el operativo es «complicado» porque implica utilizar a dos agentes en vuelos de ida y vuelta al país de origen y además, cuesta un «dineral».

Criticó que «la gente habla muy fácil» sobre la inmigración y aseguró que no se pueden «imaginar» lo que supone viajar en un cayuco más de diez días, con 100 personas a bordo y sin poderte mover.

«Orinas, defecas y el único movimiento que haces es tirar al de delante porque se ha muerto», aseguró, subrayando que en algunos casos hay personas gangrenadas por tener las piernas sumergidas en la orina.

Martínez comentó que cuando accedió al cargo coincidió con el peor momento del muelle de Arguineguín, en el sur de Gran Canaria –»se me cayó el alma a los pies»– hasta el punto de que no tomó posesión hasta que la situación se pudo reconducir pues había 2.600 personas hacinadas «en condiciones indignas».

Ahora, explicó, «la imagen de Arguineguín ha desaparecido pero sigue existiendo» ya que más de la mitad de las embarcaciones se dirigen allí.

«Es increíble las personas que se están dejando la vida, la travesía atlántica es la más dura», añadió, refiriendo que el protocolo de atención ha mejorado y se activa a la hora que sea.

Apuntó a que cuando las embarcaciones salen de Marruecos lo más normal es que lleguen a Lanzarote y Fuerteventura y si lo hacen desde Senagal a Tenerife, y en caso de perder la marea, acaban en el Caribe «convertidos en cadáveres».

«No tienen ocasión de volver», afirmó.

LA SITUACIÓN EN ÁFRICA «VA A PEOR»

Además, añadió que también sufrían esa situación los policías nacionales, los guardias civiles y operarios de Cruz Roja, con trajes EPI y a más de 40ºC. «Eran situaciones difíciles».

Lo mismo ocurre con los Centros de Internamiento de Extranjeros, indicó, pues muchos son «cutres» y los sufren tanto los migrantes como los propios policías.

Martínez apeló también a mejorar el asilo porque hay una modalidad fraudulenta que «hace mucho daño» y ve «fundamental» el desarrollo del ‘Plan África’ para invertir económicamente en origen «y que los africanos no salgan, que estén contentos en sus países», en lugar de gastar en las islas en campamentos de acogida para personas que «malviven» aquí y se juegan la vida.

En esa línea dijo también que hay que insistir con los convenios bilaterales, la acción de Frontex y una «política común de visados» para que los migrantes vengan de forma reglada a trabajar o a estudiar incluso.

Destacó, finalmente, que la situación en África «va a peor», especialmente desde 2010 a raíz de las primaveras árabes, a lo que se suman el cambio climático, la corrupción, el expolio de recursos naturales o el terrorismo.

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