Manuel Marchena Gómez y Manuel Marchena Perea publican “Claves prácticas para la defensa penal”

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Tanto Manuel Marchena Gómez, 63 años, presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, como su hijo, Manuel Marchena Perea, de 34 años, abogado, reconocen que su libro podría haberse titulado alternativamente como «Todo lo que querías saber sobre la defensa penal y no sabías donde encontrar respuesta». Pero su título es este, «Claves prácticas para la defensa penal». Claro y conciso.

Como refleja la contraportada de este libro de 768 páginas, en el proceso penal existen claves prácticas que sólo proporciona la experiencia y, de modo no despreciable, el intercambio de ideas con juristas que hacen de la jurisdicción penal su escenario de trabajo habitual. De eso va, precisamente su contenido. De lo que cuentan los libros y de lo que da la experiencia después de muchos años.

«Claves prácticas para la defensa penal» acaba de ser publicado en papel por Amazon. Sin versión electrónica.

«Lo que nos ha movido a escribirlo ha sido la necesidad de publicar un libro que estuviera al alcance de los abogados jóvenes, y no tan jóvenes. Para que se convierta en una herramienta útil en la que puedan encontrar respuesta a las dudas e interrogantes que les surgen cuando son requeridos para asesorar en en el proceso penal», explica Manuel Marchena Gómez, el magistrado.

Es un manual que cubre los 360 grados del ejercicio de la defensa en la jurisdicción penal. Con respuestas claras y concisas. Despejando todas las dudas que puedan emerger.

«Los manuales de toda la vida tienen una parte general y una parte especial. La general es la más práctica. En nuestro libro hemos encontrado el equilibrio idóneo. Cuando yo comencé a ejercer la abogacía, y no tenía demasiados recursos, si hubiera encontrado un libro como este me lo hubiera comprado. Sin duda», cuenta el joven abogado, socio director de Boutique Penal SLP –especializada en esta jurisdicción–, una firma que abrió en 2018 después de haber trabajado más de una década en ACM Penal.

Padre e hijo podrían haber optado por una de las editoriales jurídicas, pero un volumen como este posiblemente habría duplicado o triplicado su precio, 38 euros.

Esa ha sido la razón de haber optado por esta editora.

ONCE CAPÍTULOS

El libro se estructura en once grandes bloques temáticos: el primer capítulo lleva por título «Asesoramiento penal previo al proceso». Le sigue «Ejercicio del derecho de defensa en las diligencias preprocesales del Ministerio Fiscal», donde exponen los «agujeros negros» existentes de forma muy crítica, y «El ejercicio de la acción penal: el letrado de acusa y promueve la incoación del proceso».

El cuarto capítulo lleva por título «Asistencia letrada y derecho de defensa en las diligencias policiales de investigación». El quinto, «Ejercicio del derecho de defnsa en el marco de las diligencias de invesgiación acordadaas por el juez de instrucción». Y el sexto, «Incoación del procedimeinto ordinario por delitos más graves (sumario ordinario)».

Los cinco restantes llevan por título «Incoación del procedimiento abreviado», «Los juicios rápidos», «Incoación del procedimeitno ante el tribunal del jurado», «Juicio oral» y, por último, «Tres procedimientos de obligada referencia»: el juicio por delito leve, la llamada al proceso de Diputados y Senadores y el procedimiento ante el Juzgado de menores.

Marchena padre recuerda que fue «abogado en Las Palmas de Gran Canaria durante un año y medio. Un periodo en el que ejercí dentro del turno de oficio. He sido fiscal y ahora soy magistrado. Lo que pretendemos, con este libro, es contribuir a elevar los conocimientos de los profesionales que ejercen la abogacía, para que su ejercicio sea lo mejor posible».

Y añade: «No nos limitamos a lo legal. También entramos en aspectos que no suelen abordarse como, por ejemplo, qué tipo de vestuario es el adecuado y el tratamiento que tienen que recibir los jueces».

El libro está lleno de consejos, como por ejemplo, la necesidad de hacer constar la vulneración de los derechos fundamentales desde el minuto uno en que se producen. Si no se hace, «es un manifiesto error». O la importancia de la presencia activa del legrado de la defensa en la rueda de reconocimiento.

O la inutilidad del careo entre investigado y víctima, sobre todo en los delitos en los que la naturaleza del bien jurídico y el impacto psicológico producido por la agresión hacen desaconsejable ese cara a cara.

REFUERZA EL ESTADO DE DERECHO

Manuel Marchena Perea lo tiene muy claro: «Creo que ‘Claves prácticas para la defensa penal’ contribuye a reforzar el estado de derecho elevando los conocimientos de los que ejercemos el oficio de la abogacía cada día. Para hacerlo mejor, de la forma más eficaz posible. No me cabe la menor duda».

El libro fue producto del confinamiento por la pandemia, revela el magistrado.

«En mi casa somos todos juristas. Mi esposa es técnica de la Administración Civil del Estado, mi hija es fiscal y mi hijo abogado. Es lógico que hablemos de derecho. Hablamos el mismo idioma. Cuando nos vimos confinados nos lo planteamos. No ha sido un libro escrito en dos meses o tres. Su gestación ha llevado mucho más tiempo. Hemos tenido parones. Pero finalmente lo hemos conseguido. Y estamos satisfechos con el resultado», afirma el presidente de la Sala de lo Penal del Supremo.

Manuel Marchena, abogado, por su parte, cuenta que «la experiencia de escribir un libro con mi padre, a quien admiro mucho, ha sido algo increíble. El proceso de escritura –nos intercambiamos los capítulos escritos para enriquecerlos– y el diálogo ha sido de lo más estimulante. El producto final que ha salido, ‘Claves prácticas para la defensa penal’, es un auténtico tesoro. Quien lo lea entenderá perfectamente por qué lo digo».

«Claves prácticas para la defensa penal» ha sido publicado en papel por Amazon y será presentado en sociedad a las 19 horas en el 28 de septiembre próximo en el Colegio de la Abogacía de Madrid.

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