Lo evidente es lo que nadie ve hasta que alguien lo explica con claridad: Consejos para tener éxito en la abogacía (I)

por | abril 10, 2022

La juez estadounidense de Iowa Karen Thalacker publicó, cuando era abogada –especializada en derecho de familia– un libro muy curioso titulado «El nuevo manual del abogado: 101 cosas que no te enseñan en la Facultad de Derecho» («The New Lawyer’s Handbook: 101 Things They Don’t Teach You In Law School»).

Aunque el mundo de la abogacía en el que ella se movía está a un océano de distancia del de España, sin embargo, las similitudes son muy grandes.

Y los consejos que da son perfectamente aplicables al de la abogacía española, además de actuales.

Estos son algunos de ellos:

LAS APARIENCIAS IMPORTAN

Thalacker comienza por lo básico, por las apariencias. Empieza preguntándose lo básico: «¿Cómo me veo? Cuando mis clientes me miren, ¿confiarán en mi como su abogado? ¿Estoy vestida con modestia y con buen gusto? ¿Mi ropa es demasiado ajustada o es demasiado holgada? ¿Tengo los dientes limpios? ¿Consideraría un juez que voy vestida adecuadamente?».

Y se responde: Nadie querrá pagar miles de dólares en minutas a alguien que huele mal y tiene mal aliento. Eres un profesional. Así que tienes que lucir como tal. Si no tienes idea de cómo hacerlo, vete a una tienda de ropa o a unos grandes almacenes y el dependiente estará encantado de ayudarte a adquirir la ropa adecauda.

La apariencia de la oficina también tiene una importancia crucial: «¿Qué aspecto tiene mi despacho? Cuando mis clientes vean mi oficina, ¿confiarán en que no perderé su documentación? ¿Tengo pilas de papel por todas partes? ¿Hay donuts rancios y latas de latas de refresco esparcidas por todas partes?».

Thalacker tiene muy claro que «Para un cliente con problemas estas no son buenas señales. Si un cliente llega inesperadamente y tengo el escritorio lleno, mi asistente y yo tenemos que tener un lugar designado donde guardamos el desorden. Evita meterlo en tu escritorio porque no quieres que los documentos se pierdan o se extravíen».

Sobre estas líneas, la autora del libro «El nuevo manual del abogado: 101 cosas que no te enseñan en la Facultad de Derecho».

REFLEXIONA SOBRE TENER UNA RELACIÓN ROMÁNTICA CON ALGUIEN DE TU DESPACHO

La autora comienza contando que ella se enamoró de un compañero de la oficina, con el que terminó casándose y teniendo cuatro hijos. Fue el mejor de los finales de la historia.

Pero eso no le ahorró una advertencia de su jefe: «Es difícil estar casada y también trabajar junto a tu pareja. No quiero que tu matrimonio interrumpa esta oficina. Si os peleáis en casa, no podéis pelearos en el trabajo».

Dicho eso, Thalacker pone sobre la mesa hasta siete consejos:

1.- «No salgas con una secretaria o con otro empleado subordinado«. Porque esto podría poner a la empresa en una situación difícil que podría terminar percibiéndose como acoso sexual. Porque una parte puede creer que la relación está consensuada pero la otra puede decir que se sintió presionada. Los bufetes de abogados ya tienen suficientes dramas. «No es necesario no es necesario añadir a la mezcla el sexo con tu secretaria».

2.- «Entérate de cuál es la política de tu empresa sobre las citas entre compañeros de trabajo y síguela«. Si permite una relación eso no significa que tengas que anunciar urbi et orbi que están saliendo. Si la prohíbe puede pedir una excepción.

«Hagas lo que hagas, no mientas a los de Recursos Humanos. No mientas a tus compañeros de trabajo. Si luego se enteran de que les has engañaste, no estarán contentos». Nada.

3.- «Espera hasta llevar un tiempo antes de salir con alguien». Conoce mejor a la gente del trabajo antes de conocerla en un plano más íntimo. Si esperas, puedes descubrir que él o ella no eran lo que parecían a primera vista.

4.- «No salgas con un compañero que esté casado«.

5.- «No utilices el correo electrónico de la oficina para fomentar tu relación«. Y evita las conversaciones personales excesivas mientras estés en la oficina.

6.- «No cuentes demasiado sobre vuestra relación en el trabajo«. Puede que haya detalles de la relación que a la otra mitad no le gustaría que los compañeros sepan.

7.- «Si rompes, hazlo con elegancia«. Thalacker recuerda lo evidente: Una ruptura podría tener un impacto negativo en el trabajo de ambos.

BUSCA UN BUEN AMIGO QUE TE CUBRA LAS ESPALDAS

Aunque esto parece sencillo, no lo es. Lleva tiempo y, de hecho, puede llevar unos cuantos intentos antes de encontrar el adecuado.

«¿Quién puede ser tu amigo del trabajo? Cualquiera que trabaje en tu oficina. Te animo a que tengas más de un amigo del trabajo. Aunque los amigos del trabajo del sexo opuesto no están estrictamente prohibidos, vigila tus límites. Quieres tener un amigo del trabajo, no un cónyuge del trabajo», aclara.

¿Qué es lo que debe buscar en ese amigo? «Alguien que te cuente lo que necesitas oír, no lo que quieres oír», especifica.

Y no es precisamente a los cotilleos a los que se refiere. Tiene que ser una persona que te lleva a un aparte y te diga: «No estoy seguro de que hayas oído esto, pero creo que deberías estar preparado para…», en lugar de la persona que cotillea sobre ti a cualquiera que le escuche.

«Para tener un amigo, tienes que ser un amigo. Si tienes información que puede ayudar a alguien, dásela libremente y luego mantén la boca cerrada. Si le muestras a alguien que eres digno de confianza, es posible que él o ella lo sea a su vez contigo«, explica.

Otro consejo más: «Sé paciente cuando formes tu amistad laboral para que no te sorprendas si acabas con un cuchillo clavado en la espalda».

Termina esta ristra con un consejo final: «Un verdadero amigo es un tesoro. Si tiene la suerte de encontrar uno, haz todos los esfuerzos por mantenerlo».

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