Invasión rusa de Ucrania: ¿Una versión actualizada de «La guerra de Charlie Wilson»?

por | abril 7, 2022

Si todavía no ha visto esta película, «La guerra de Charlie Wilson», apreciado lector, debe hacerlo. Fue estrenada en 2007. Su director es Mike Nichols, el guionista es Aaron Sorkin (el creador de la celebérrima serie de televisión «El Ala Oeste de la Casa Blanca») y los intérpretes Tom Hanks y Julia Roberts, nada menos. Es una gran película sobre la derrota rusa en Afganistán. Antes de que ocurriera el 11 de septiembre de 2001, con el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York.

Narra como el congresista por Texas, Charles WilsonTom Hanks–, un «bon vivant», de intensa vida social, es convencido por una amiga multimillonaria texana, filántropa, diplomática, mujer de negocios, expresentadora de televisión, Joanne HerringJulia Roberts–, con intereses muy conservadores, para que visite los campos de refugiados afganos en Pakistán.

Es 1980 y Afganistán está ocupado por los rusos.

Charlie Wilson queda convencido. Está en una posición muy privilegiada. Forma parte de la Comisión de presupuesto de Defensa, compuesta por un sanedrín exclusivo de 9 miembros de la Cámara de Representantes.

Consigue, no solo persuadir a sus colegas de aprobar el dinero para la compra de armas para los afganos que combaten a los rusos, sino que cuadra el círculo: convence a dos países enemigos, como Israel y Egipto, para que colaboraran, abastecieran de armas soviéticas a las guerrillas talibanes.

En especial a los partidos islámicos de Yunus Jalis, Gulbuddin Heckmatyar y la red de Jalaluddin Haqqni, los más radicales. Y Pakistán se encargó de la distribución.

Ese armamento lo complementó –la clave– con el envío de lanzadores de misiles FIM-92 Stinger, que acabaron con el control aéreo soviético.

El congresista Wilson –Tom Hanks en su papel, en la película– recibiendo uno de los misiles Stringer que contribuyeron a acabar con el control aéreo por parte de los soviéticos.

Fueron un total de 74 helicópteros de combate Mi-24, y 10 Mi-6, 14 helicópteros más sin identificar, 12 cazas MIG-21, 4 MIG-23, 10 cazas-bombarderos Su-17, 5 Su-22 y 23 Su-25, entre otras pérdidas, las que sufrieron los soviéticos.

Como el tiro al plato.

Aquello se denominó «Operación Ciclón» y tuvo lugar bajo las Administraciones de los presidentes Jimmy Carter y Ronald Reagan. Entre 1983 y 1988.

El 15 de febrero de 1989 el ejército soviético abandonó Afganistán después de 11 años de ocupación.

Derrotado.

LA INVASIÓN RUSA DE UCRANIA

En el caso de Ucrania es evidente que los Estados Unidos habían venido abasteciendo de armas sofisticadas y modernas desde muchos meses antes de la invasión.

De acuerdo con fuentes militares estadounidenses, hasta mediados del pasado mes de marzo, habían enviado al ejército ucraniano 2800 lanzadores de misiles FIM-92 Stinger.

Sí, los mismos que se utilizaron en Afganistán.

Tienen un alcance de 4,8 kilómetros. Pueden ser transportados individualmente por los soldados, en contraste con los emplazamientos de misiles estáticos o basados en vehículos.

Lo que permite que una fuerza móvil pueda enfrentarse a la aviación enemiga sin que suponga un objetivo tan importante para el ejército contrario.

Hasta esa fecha, los ucranianos habían reivindicado el derribo de 86 aviones de combate y 108 helicópteros.

Paralelamente a este material, se enviaron a Ucrania 2.000 misiles antitanque FGM-148 Javelin, 6.000 lanzacohetes antiblindaje AT4 y 1.000 armas ligeras antiblindaje M72 LAW.

Los misiles Javelin son un potente armamento antiblindaje que puede penetrar los gruesos escudos y las contramedidas de los modernos carros de combate principales (MBT).

Tanque ruso contra el que se dirigen los misiles Javelin, operados por los ucranianos.

El misil antitanque Javelin es muy efectivo ante los carros blindados. Ucrania afirma haber destruido 444 hasta la fecha.

Estos misiles tienen un alcance efectivo de 2,5 a casi 5 kilómetros según la variante. Son proyectiles guiados que se lanzan desde el hombro y se desechan, lo que significa que el operador puede lanzar su ataque y luego ponerse a cubierto, lo que lo convierte en un buen arma para las tácticas de ataque y huida y de guerrilla.

Los lanzacohetes antiblindaje AT4 y las armas ligeras LAW pueden destruir o incapacitar a muchos vehículos blindados, pero no pueden penetrar el blindaje de los MBT y los APC del mismo calibre.

Son eficaces para destruir fortificaciones y coberturas defensivas. A diferencia del Javelin, tienen un alcance efectivo de disparo de sólo unos cientos de metros.

Este armamento explica gran parte del éxito del ejército ucraniano frente a los tanques rusos, blancos fáciles de alcanzar en muchas zonas, a lo largo de las estepas de ese país. La razón por la que han conseguido frenar la campaña rusa.

Ucrania afirmaba haber destruido 444 tanques, 1433 vehículos blindados de diferentes tipos y otros 864 vehículos terrestres.

La administración Biden también ha enviado 100 sistemas aéreos tácticos no tripulados. Aunque no ha quedado claro qué tipo de aviones son estos, al parecer son los drones Switchblade kamikaze, o municiones de merodeo.

Son del tamaño de una bomba de mortero de infantería que pueden caer sobre el enemigo sin aviso.

Las fuerzas ucranianas, al parecer, también han utilizado sistemas aéreos no tripulados con gran efecto durante la guerra, sobre todo el Baykar Bayraktar TB2.

Sobre estas líneas uno de los drones Baykar Bayraktar TB2 del Ejército de Ucrania.

A esto hay que sumar 100 lanzagranadas, 5.000 rifles, 1.000 pistolas, 400 ametralladoras y 400 escopetas, junto con 20 millones de cartuchos, junto con 25.000 conjuntos de chalecos antibalas y cascos.

Esto es lo que se sabe que ha enviado Estados Unidos hasta la fecha.

El valor de lo invertido en ayuda militar estadounidense a Ucrania se eleva, desde el comienzo de la guerra, a 1.000 millones de dólares. A lo que hay que sumar otros 1.000 millones recibidos desde que Joe Biden asumió la Presidencia.

Estados Unidos no es el único en prestar ayuda militar. Otros 30 países que también están enviando material de guerra similar a Ucrania, entre ellos nuestro país, España. Entre el material mandado están los lanzagranadas C90, de fabricación nacional, que cumple esa misma función que el Javelin. Es muy eficaz contra tanques y vehículos blindados.

No se sabe cuánto, pero es evidente que la retirada del Ejército ruso del norte de Kiev y las masacres de ciudadanos, crímenes de guerra o de lesa humanidad, tiene mucho que ver con esta colaboración de Occidente y de los países de la OTAN con el Gobierno de Ucrania, de lo que no trascienden demasiados datos.

Esto explica que el Ejército del presidente Vladimir Putin no se haya podido dar el paseo militar que proyectaban cuando invadieron Ucrania.

Una colaboración, la de los países de Occidente, que, además, va en aumento tras la masacre de Bucha.

¿Va a ser Ucrania un nuevo Afganistán para los rusos?

Lo que no va a ser, ciertamente, es una fiesta.

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