García Castaño dice que informó de Kitchen al ‘dos’ de Interior y que Villarejo le dijo que tenía acceso a Rajoy

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El que fuera jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) –y número 2 de la Comisaría General de Información– Enrique García Castaño, confirmó ayer ante la comisión del Congreso que investiga la ‘Operación Kitchen’ que informaba de la misma al entonces secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, y ha señalado que el comisario jubilado José Manuel Villarejo le dijo que tenía acceso al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Durante su segunda comparecencia ante la comisión, García Castaño, conocido en la Policía con el apodo de «el gordo», confirmó la versión que ya ofreció en la primavera pasada.

Pero se mostró visiblemente molesto porque, según confesó, su colaboración, tanto con el Congreso como con la Justicia, no le ha «traído ningún beneficio» sino más bien «muchos perjuicios».

«Si aquí hablo una cosa en sede judicial me echan en cara que ¿por qué? Lo he dicho todo. Me he autoinculpado. ¿Qué más puedo hacer?», preguntó, señalando que ha recurrido el cierre de la pieza de Kitchen, entre otras cosas, porque no le «reconocen la colaboración».

El policía ha justificado sus recelos reconociendo que «no gustó que fuese tan explícito» en su última comparecencia en comisión parlamentaria.

El diputado de EH Bildu Jon Iñarritu le preguntó si fue apercibido por ello.

«No me reconocen la colaboración cuando todo lo que se sabe de Bárcenas, he sido yo el que lo ha aportado», sostuvo.

El comisario defendió su hipótesis de que le empezaron a investigar en el marco de la Kitchen porque es «una persona muy conocida» y muy relevante».

Según dijo, «jueces y fiscales» le llamaban y le decían que era «un tío cojonudo», «muy buena persona» y que estuviera «tranquilo».

«LAGUNAS PENDIENTES» EN LAS PESQUISAS

A preguntas del diputado socialista David Serrada, el compareciente insistió en que, en julio de 2013, el director adjunto Operativo (DAO) Eugenio Pino le dijo que necesitaba sus servicios para continuar la investigación sobre Bárcenas porque había algunas «lagunas pendientes» en las pesquisas realizadas por «otra gente».

«El DAO puede mandar trabajos operativos a todos, supongo que alguien por encima tenía que saberlo», señaló, antes de añadir que supone que el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez «estaba informado de lo que sucedía» en la ‘operación Kitchen’ y que hablaba con él sobre la misma cuando el «preguntaba».

«Le informaba de lo que me informaba a mi trabajo diario», subrayó, reiterando que le dieron «órdenes» de no hablar de este tema con el entonces comisario general de Información, Enrique Barón, su superior directo, y que él reportaba directamente con Pino.

Según relató García Castaño, no informar al entonces director general de la Policía, Ignacio Cosidó, era una practica habitual y nada excepcional.

«(Cosidó) no era un hombre operativo», se justificó García Castaño, poniendo de ejemplo que, en una operación de terrorismo, un capitán puede no informar a su teniente coronel si se le han dado órdenes al respecto.

En esta línea, explicó que la función de Martínez era coordinar a la Policía y también a la Guardia Civil, señalando además que el secretario de Estado de Seguridad mostró su interés no solo por Kitchen, sino por cuestiones como «el violador famoso de Madrid» o el «descubrimiento del cadáver de la peregrina».

FERNÁNDEZ DÍAZ DEBÍA ESTAR AL TANTO

Pese a la insistencia de Serrada, García Castaño afirmó que no tenía «ni idea» del papel que pudiera jugar en la operación el propio Cosidó.

Respecto al entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, García Castaño dijo que si el DAO estaba al tanto él también debía estarlo y explicó que, de hecho, él había aportado mensajes en los que el ministro y Francisco Martínez hablaban del «tema Bárcenas».

También subrayó que, aunque no tiene pruebas, «lo normal» sería que Andrés Gómez Gordo, jefe de seguridad de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha, informara de este asunto a la secretaría general del PP a quien, según dijo, él sólo había visto «casualmente en un restaurante».

Respecto al eventual papel del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la trama, el compareciente indicó, como ya hizo en sede judicial, que Villarejo le «dejó entrever que, a través de contactos tenía acceso» al jefe del Ejecutivo.

Preguntado sobre el supuesto número de móvil que Villarejo decía utilizar para contactar con Rajoy, García Castaño aseguró no tener «ni idea» de ese asunto, pero sí recalcó que la «trazabilidad de un móvil es absoluta».

El momento más tenso de la intervención llegó con la intervención del diputado de Ciudadanos, Edmundo Bal, que cuestionó la versión del comisario sobre los servicios que dice haber prestado para la presunta operación relativa al extesorero del PP Luis Bárcenas.

«Tiene su testimonio una clara inconsistencia para un policial veterano como es usted», dijo el dirigente ‘naranja’.

Así, Bal, abogado de Estado en servicios especiales y con una gran experiencia en interrogatorios en la jurisdicción penal, insistió en que le parecía «totalmente increíble» que buscara pruebas desde el anonimato para procedimientos que ya estaban judicializados, como era el caso de Bárcenas y la denominada ‘trama Gürtel’.

Con todo, el cruce de declaraciones entre Bal y García Castaño se saltó con un agradecimiento entre ambos.

«Me encuentro satisfecho de que usted me conteste. Otras personas vienen aquí y no contestan, yo se lo agradezco», aseguró Bal después de que el comisario le pidiese perdón por su falta de concreción.

IMPLICACIÓN EN LA ‘OPERACIÓN CATALUÑA’

García Castaño también fue interrogado sobre si participó en la denominada ‘operación Cataluña’.

El comisario insistió en la necesidad de que «alguien» le amparase y le librase de la ley de secretos oficiales «vistas las circunstancias».

«Si no, prefiero no contestarle», contestó.

Con todo, García Castaño admitió que Interior destinó fondos para la citada operación aunque descartó que hubiese habido dinero destinado para el espionaje y seguimiento de los líderes independentistas.

Lamentó la cantidad de «leyendas» que rodean al ‘procés’.

Por otro lado, aseguró que el Ministerio trató de comprar hace siete años el sistema de espionaje Pegasus aunque finalmente no pudo concretarse la operación porque Interior no disponía de «fondos económicos» y porque la empresa no estaba dispuesta a realizar la venta.

«Los jefes de los Mossos si trataron de intentar comprar el Galileo», explicó refiriéndose a otro «software» de espionaje de Hacking Team y que tendría las mismas funciones que el Pegasus.

Incluso instó al diputado Josep Pagès a preguntarle a la policía autonómica catalana «lo que hacían con ese sistema».

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