Empatía y juzgados de familia

johnk

Toda persona tiende a identificarse con dos pilares básicos de su vida: Su infancia y el conocimiento de sus raíces.

Una sociedad en donde miles de niños viven una infancia rota por un divorcio y con un alejamiento de los dos pilares (paterno o materno) de sus raíces es una sociedad en decadencia.

El “quiénes somos y de dónde venimos” se convierte en un enorme vacío existencial. Y ése vacío lo llenamos con ambiciones materiales y una búsqueda irracional por obtener una identidad propia.

Niños que crecen en un mundo en decadencia, un mundo que sólo les ofrece recompensas vacías de cosas materiales o fantasías digitales (RRSS).

La cultura del divorcio como herramienta para la liberación de la mujer, ha provocado que miles de niños crezcan con un sentimiento de abandono y se conviertan en adultos traumatizados por ese miedo al abandono, desarrollando una terrible desconfianza en los afectos.

Niños que crecen emocionalmente amputados porque uno de sus pilares básicos para crecer seguro y estable, desaparece de la noche a la mañana por un divorcio. [i] Sea el padre o la madre.

Los datos nos dicen que hay 7 de cada 10 niños que crecen sin una figura paterna tras la separación de sus padres. [ii]

Conocer nuestro pasado nos enseña que las cosas no están ahí porque sí, ni son así por arte de magia.

Saber que el colegio donde estudiaste, que el hospital donde te curaron, que las calles por donde paseas a tu perro, que las carreteras por las que vas a la playa o de excursión, etc. están ahí porque las generaciones que nos precedieron las construyeron con su esfuerzo pensando en nosotros, para que las nuevas generaciones tuvieran un mejor futuro.

Sobre estas líneas, la Declaración de Ginebra, a la que se refiere en este artículo.

No digo que todo lo pasado fue mejor, ya que se cometieron muchos errores, pero sí que la inmensa mayoría de quienes nos precedieron fueron generosas y que la gente más buena ha ido ganando a la gente más mala a lo largo de la historia.

En el mundo del derecho ha ocurrido lo mismo ya que siempre y cuando se legisla a favor de todos, sin distinción de raza, sexo, credo, ideología, edad, etc. los derechos civiles, políticos y humanos se asientan de forma más firme.

TERRIBLES CONSECUENCIAS DE LEGISLAR EN CONTRA DE DETERMINADOS GRUPOS DE PERSONAS

La historia reciente de la humanidad nos ha mostrado las terribles consecuencias de legislar en contra de determinados grupos de personas. El apartheid contra los negros, el holocausto, los gulap, etc. Ahora se legisla contra los hombres y se está naturalizando de forma de tal forma que cuando veamos nuestra libertad en peligro, ya podrá ser tarde. 

De ahí que, tras las dos grandes guerras mundiales, muchos dirigentes dijeron ¡nunca más!

Surgieron, en mi opinión, las tres iniciativas más importantes a nivel global de nuestra historia para proteger a los niños:

1º.- La declaración de Ginebra de 1924 de Eglantyne Jebb.[iii]

2º.- La Declaración Universal de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas de 1959 en su Resolución 1386 [iv] y

3º.- La Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989. [v]

Durante siglos se ha mantenido la idea de que el mundo estaba dirigido y gobernado por el egoísmo y ello, era incuestionable.

En 1993, el Doctor Daniel Batson hizo el famoso estudio [vi] sobre el altruismo que provocó un cambio de enfoque hasta llegar al desarrollo de la teoría de la empatía como herramienta necesaria para mejorar la salud mental de la sociedad occidental (Singer T. 2005) [vii]

Comprender la alegría, el miedo o del dolor de los niños que pasan por un proceso de separación o divorcio de sus padres, es posible y necesario, hoy más que nunca.

Demasiadas veces vemos cómo equipos técnicos, jueces, fiscales, abogados etc. bloquean sus conexiones neuronales en la corteza insular del cerebro a fin de evitar que se estimulen las matrices del dolor de sus cerebros (Angeli ,F 2015 [viii], esas matrices del dolor que hace que lloremos con una película. Todo esto provoca que primen en sus cerebros los propios sentimientos de miedo, dolor o programación recibida de las instrucciones de cómo deben argumentar sus sentencias o informes.

Si han recibido muchas charlas sobre violencia de género para provocar una empatía objetiva hacia determinadas personas (mujeres), las conexiones neuronales del sentido de la justicia a través de la empatía se bloquean y siguen el patrón típico del lavado de cerebro.[ix] (Alonso, JR 2014)

Ello está provocando que la parte del cerebro que estimula la empatía hacia los más débiles (niños) haya sido relegada a un segundo plano, anteponiendo las sinapsis del discurso imperante en defensa de las mujeres.

IDEOLOGÍA DE GÉNERO, UNA NUEVA RELIGIÓN

De todo ello ha sido muy consciente la ideología de género que se ha instaurado en nuestro país como una nueva religión. Antaño las mujeres acudían a las iglesias para pedir consejo y ayuda. Hogaño, los nuevos templos donde indican cómo pensar, cómo vestir, cómo vivir y cómo sentir son los centros de la mujer. Las nuevas homilías se predican en cursos de formación en igualdad de género. 

El sentimiento de soledad que sienten muchos profesionales del derecho ante el sectarismo de género, está provocando un distanciamiento emocional de aquello que nos identifica como un “buen ser humano” o un “buen ciudadano”.

Ese distanciamiento emocional  está provocando un miedo al rechazo o a la cancelación profesional por no segur las pautas de la ideología de género, recuerda mucho al distanciamiento de los jueces del III Reich cuando dictaban órdenes de deportación a campos de “trabajo”. O como cuando los TOP del franquismo mandaba a homosexuales a la cárcel.

Ese distanciamiento emocional hace que la parte de cerebro que activa la empatía se bloquee, sobre todos con los niños y, especialmente, con los hombres a los que en muchos juzgados se les trata y considera ciudadanos de segunda.

Recientemente recibimos una sentencia de un Juzgado de Violencia sobre la mujer, en el que la justificación de imponer al padre una pensión de alimentos muy elevada no era para sufragar los gastos reales de los niños (interés superior), sino para aliviar la economía de la madre.

Es muy usual encontrarte sentencias judiciales que en vez de poner pensiones compensatorias (cada vez más de carácter temporal), lo que hacen es elevar las pensiones de los niños más allá de sus verdaderas necesidades para garantizar la economía de las mujeres.

Todos sabemos que es casi imposible lograr en España (año 2022) en un Juzgado o en una Audiencia se rebaje la pensión inicial cuando el padre tiene otras circunstancias.

Así que de forma deliberada ponemos una pensión alta desde el principio importando poco si el padre debe irse a vivir al sofá de la casa de sus padres o debe irse a vivir a su coche.

PADRES, VÍCTIMAS ASUMIBLES

Estos padres son víctimas asumibles, como otrora dijo un ministro de Justicia socialista.

Víctimas asumibles para muchos operadores jurídicos ahora, que llegan a justificar el trato desigual a los hombres en defensa de la opresión que sufrieron las mujeres en el pasado. Para desprogramar nuestra capacidad de empatía hacía los demás, en este caso hacia los hombres, necesitan racionalizar la discriminación y vulneración de los derechos humanos mediante la manipulación sociológica y la propaganda con cosas tales como el techo de cristal, la brecha salarial y los feminicidios.

Cuando resulta que muchos más hombres que mujeres mueren en accidentes laborales y homicidios en nuestra sociedad.  

El fracaso de estas políticas implantadas por la ideología de género es inasumible por una sociedad occidental.

El coste social, económico y político ya lo vemos en nuestros colegios, universidades, calles, parques, etc. Surge toda una generación de niños que sólo reclaman derechos. Los niveles de violencia se incrementan año tras año. Como ha ocurrido en otros sistemas totalitarios del pasado.

Afortunadamente, vemos cada vez a más jóvenes que están reaccionado y oponiéndose a tanta propaganda de género. El problema, son aquellos otros niños y niñas que han resultado abducidos por una ideología (de género) que no lograrán ser adultos felices. Intenta pesar en una feminista radical actual a la que se la vea feliz con su vida. Cuesta. 

La ideología de género ha implantado la idea del derecho de los niños a ser oídos en los juicios sobre conflictos entre adultos. Terrible opción ideológica la de confundir el derecho a tener voz con el derecho a tener opinión.

¿Os imagináis que en un juicio sobre un despido se haga una exploración a un menor, hijo del trabajador o empleador? Al fin y al cabo, el niño, en un caso y otro, resultará afectado por la sentencia.

Cada vez que un juez dice que el niño tiene derecho a no irse con su padre porque en la exploración el niño ha dicho que no quiere irse con su padre, pienso: “menos mal que no ha dicho quiere tener sexo con la vecina del quinto”.     

SECTAS Y MOVIMIENTOS POLÍTICOS TOTALITARIOS   

Nuestro cerebro está programado para conectar con los demás desde que nacemos (Tomasello, M 2011) [x]. Pero también se puede condicionar y reprogramar Lo podemos comprobar en las decenas de sentencias del Supremo que hablan de ello cuando se juzga a una secta.

Las sectas y los movimientos políticos totalitarios actuales, aunque se disfracen de una lucha por la igualdad que justifican el trato diferente si eres hombre o mujer, no pueden salirse con la suya.

Se ha comprobado que los niños desde los pocos meses tienden a ser empáticos, cooperadores y altruistas con los demás.

¿Cuándo pierden los niños esa capacidad de ser empáticos?

Justo cuando tras hacer un acto altruista (ayudar a otro en algo de forma desinteresada) se le recompensa. Las conexiones cerebrales que producen placer (satisfacción) por recibir una recompensa, bloquean aquellas conexiones que estimulan la empatía y el altruismo. (Breithaupt, F 2017) [xi] Por eso, los niños que reciben recompensas (materiales o emocionales) suelen perder ese instinto natural de la empatía. Niños a los que se le da todo, pierden muchas de sus capacidades altruistas.

Esto lo vemos continuamente en los juzgados de familia. Mayoritariamente vemos a madres que ofrecen “recompensas varias” a sus hijos antes de ser explorados por jueces, fiscales o equipos técnicos.

Estas recompensas suelen tener diferentes variables. Desde el “te compraré o dejaré jugar con el móvil más tiempo” hasta decirle que “si dices que quieres estar con papá, yo me muero o me mato”.

Recientemente llevo un caso donde un niño de 6 años le cuenta a su padre que quiere vivir con su madre, porque su madre le ha dicho que el (el padre) se va a morir cualquier día y lo dejará solo.

O la niña de 12 años que le dice a su padre que “su madre le ha dicho que con 12 años ya puede elegir”

Esta niña y su madre no saben que esta idea falsa fue elaborada desde la ideología de género en los años 90 con el objeto de intentar justificar y legalizar el tener acceso sexual a menores (Corsi, J y colaboradores) El Sr. Jorge Corsi fue condenado por abusos sexuales a menores en Argentina cuando aprovechó el alejamiento del niño de sus padres, para abusar de ellos en las terapias con niños que supuestamente habían presenciado violencia doméstica. Corsi sigue teniendo muchos seguidores, entre ellos el propio gobierno de España que sigue promocionando sus ideas a través del Ministerio de Igualdad, o través de subvenciones públicas a asociaciones feministas o pago de cursos y congresos e, incluso en documentos oficiales en los que defienden a expertos como Corsi, condenado por llevar a la práctica estas ideas. [xii]

PERSPECTIVA DE GÉNERO

Todo ello bajo el paraguas de la supuesta lucha contra la violencia de género.

En mi opinión, la perspectiva de género está dirigida a desarrollar de una forma muy sutil y perversa para que los niños y las niñas, desde su más tierna infancia hasta la adolescencia, como digo, desarrollen conexiones neuronales que tiendan a destruir o colapsar el instinto natural de la empatía, de la cooperación con los demás y del altruismo, convirtiéndolos en fieles seguidores de una ideología que les promete determinadas recompensas: empoderamiento, hermana yo sí te creo, ayudas sociales por ser mujer, baremos discriminatorios para acceder a altos puestos de trabajo, etc. O, en los foros jurídicos, este bloqueo de la empatía permite actuar de tal forma que sólo busca el ser recompensados con ascensos, contratos en universidades, invitaciones a charlas con todos los gastos pagados, congresos, actos oficiales, etc. o simplemente, reconocimiento social y político.

Vemos demasiados casos en los que los progenitores que alienan a sus hijos y los manipulan en contra del otro progenitor, usan la técnica de la recompensa y, otras veces, la técnica del miedo a no obtener dicha recompensa, para provocar que en sus cerebros se vuelvan menos empáticos con su padre o su madre, y más adelante, con el resto de la humanidad. 

Sostiene el Psicólogo Dr. Bronchal [xiii] y coincido con él, en que estamos viendo de forma frecuente que, en situaciones donde existe una voluntad de ruptura de los vínculos paternales y maternales de un niño por parte de uno de sus dos padres, tras un periodo de cierta calma y tras una ruptura de pareja conflictiva, cuando el menor se acerca a la edad de 12 años, es cuando surgen actitudes e iniciativas desvinculadoras por parte del padre/madre perturbador, con la manifestación de un repentino rechazo del niño a mantener su relación con el otro padre.

Y todo esto está pasando porque existe la errónea creencia de que “con 12 años, los niños pueden decidir con qué padre estar y verlo o no verlo si así lo quieren” El terrible mensaje que están recibiendo estos niños de forma directa o indirecta por el progenitor obstruccionista y controlador es: “hasta ahora te has ido con él/ella porque eras pequeño/a y estabas obligado/a, pero ahora ya puedes decidir tú. Si te vas es porque tú quieres y porque en el fondo es una forma de decirme que no me quieres a mí. Ahora tienes que elegir…”.

El menor suele ceder a este conflicto emocional (conflicto de lealtades o conflicto de autoridad), posicionándose al lado del progenitor que emplea esta forma de educar (rechazo al otro) y usando el mecanismo de defensa psicológica de “identificación con el agresor” que tanto vemos en mujeres maltratadas, las cuales no sólo llegan a justificar las actitudes de su maltratador, sino que se sienten “responsables” de las agresiones que sufren (algo habré hecho mal).

Al final el menor termina cediendo y concluirá pensando que mi “otro padre (el alejado) siempre me va a querer, porque no me exige que elija entre uno y otro, pero este progenitor no (el que exige que elija), si no hago lo que me pide”.

Espero que este artículo llegue a quienes trabajan con niños en contextos de divorcio y les ayude a comprender mejor y reflexionar sobre el por qué hay una epidemia de niños y niñas que están siendo utilizados en los tribunales de forma tan espantosa.

Apoyar la decisión de un niño que rechaza a un progenitor sin una causa real que lo justifique, es tanto como ayudar a bloquear las sinapsis de su cerebro que le permitiría tener un normal y armónico desarrollo. Y por ende, ello no es defender y proteger el interés superior del menor.

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