El comisario que recuperó los cuadros robados de Esther Koplowitz expone el arte de su padre, el maestro Ángel Galán

por | febrero 1, 2022

En una ocasión, hablando con el desaparecido actor José Sancho, con el que tenía cierta amistad, le pregunté cómo se preparaba sus personajes. Cuál era su método. Me contestó que lo primero que hacía era trabajar sobre los padres, porque son los que marcan a la persona desde el primer minuto en el que nacen.

Al comisario principal emérito –como se denomina en nuestros días a los retirados– Ángel Galán le marcó sobremanera el suyo, el maestro Ángel Galán, reputado acuarelista, quien fue conocido como el «pintor de los cielos», por su depurada técnica en la reproducción de las alturas.

Desde que le conozco, siempre habló con gran respeto y admiración de su progenitor, quien le inculcó su gran respeto por el arte y el talento.

No en vano el maestro Galán fue profesor de pintura en la Escuela Nacional de Cerámica, donde entró por oposición en 1940 y donde trabajó durante los 34 años siguientes, formando a los jóvenes artistas. Hasta 1974, cuando se jubiló.

Por lo que se puede decir que el futuro policía vivió del arte -en parte y en sentido estricto y nada figurado– desde su más tierna infancia.

El comisario Galán fue, precisamente, quien recuperó en 2002 las 17 obras de arte que la banda de Ángel Suárez, alias «Casper«, robó en 2001 de la casa de Esther Koplowitz, entre las que había un Goya y un Juan Gris. En menos de un año. Esa sensibilidad extra hacia el mundo del arte sin duda jugó un papel importante en todo el proceso de investigación.

El comisario Ángel Galán, en una foto tomada en 2002 junto al cuadro de Goya, «La caída del burro», propiedad de Esther Koplowitz, que había sido robado un año antes por la banda de «Casper».

Ahora el policía, depositario de parte de la obra de su padre, ha hecho un «acto de justicia»: la «Exposición Homenaje al Pintor Ángel Galán» en la Casa de Cantabria. Ocupando dos pisos, en las Salas Gutiérrez Solana y la Maria Blanchard, donde permanecerá entre el 1 y el 15 de febrero.

«Mi padre fue conocido en los círculos de iniciados», cuenta Galán. «Con esta exposición lo que he pretendido es que se conozca su talento. Y se le reconozca, aunque ya no esté. Fue un pintor excepcional y un gran artista».

No alcanzó, es cierto, las alturas públicas de los artistas más conocidos. En una España que se recuperaba de una dura posguerra, con la responsabilidad de sacar una familia de tres hijos adelante, que adoraba, la idea de solo vivir de lo que producía su arte era poco menos que imposible.

Acuarela, «Mariscando», la pintó en 1984.

«Preparando la salida», otra de las acuarelas del maestro Galán.

El maestro con su hija Marisa, en una de las primeras exposiciones que hizo después de jubilarse.

De hecho, tuvo tres empleos.

«Por la mañana trabajaba en Renfe. Enrtre las 3 y las 5 de la tarde era profesor en la Escuela y después estaba empleado en un departamento que se llamaba regiones devastadas, como delineante proyectista, que hoy estaría encuadrado en el Ministerio de la Vivienda», relata su hijo. «Solo pintaba los 15 días de vacaciones, en verano. El resto del tiempo no podía».

Pero se sentía un privilegiado por poder vivir enseñando lo que más amaba en el mismo centro en el que ingresó como alumno en 1929, que gozaba de gran prestigio en la época. Sus grandes aptitudes para la pintura y, de forma especial, para la acuarela, fueron reconocidas de inmediato.

De hecho, un año más tarde, en 1930, con 19 años cumplidos expuso sus primeras obras en una exposición colectiva en el Círculo de Bellas Artes. Y con 24 fue distinguido con el Premio Nacional por la revista Blanco y Negro por sus acuarelas.

«Un alto en la faena», acuarela de 1982.

¡Roberto Iglesias, Antonio Corral Castanedo, Edgar Degas, A. Cobos, Javier Rubio y Joaquín de la Riva “Hedilla”, críticos de la época se rindieron a su talento. Es evidente que, de no haber sucedido la guerra civil española, la trayectoria artística del profesor Galán habría sido muy distinta.

«Mi padre dominaba todas las técnicas del arte de la pintura. No solo acuarelas, también óleo, lápiz… Tenía el don. Fue, además, un innovador», relata su hijo comisario.

Desde su jubilación, en 1974, hasta 1993, el maestro Galán tuvo todo el tiempo del mundo y comenzó a pintar como nunca antes lo había hecho, casi en cuerpo y alma, repitiendo el mismo proceso creativo por el que pasó Pablo Ruiz Picasso, que produjo más obras en sus últimos años de vida que en el resto.

El maestro Galán realizó exposiciones individuales por toda España. Fue parte de la Agrupación Española de Acuarelistas y fue seleccionado en numerosas ocasiones para optar a premios nacionales, siendo galardonado con medallas y accésits.

Falleció en 1998, hace 24 años. Tenía 87 años.

Su arte y su talento permanece ahora recuperado y expuesto en la Casa de Cantabria. Una gran oportunidad para conocerlo.

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