El «Big Data» se estanca en España: Solo el 6 % de las empresas lo emplearon de forma recurrente en 2020

johnk

Es un dato incontrovertido. La realidad. Sólo un 6 % de las empresas españolas utilizaron herramientas de Inteligencia de Datos, –»Big Data», en inglés– durante 2020.

Herramientas que permiten tratar mucha información a través de distintos algoritmos de Inteligencia Artificial y, de forma específica, de «Machine Learning» (aprendizaje automático) y «Deep Learning» (aprendizaje profundo).

Son datos contenidos en el informe  White Paper ‘Big Data, Machine Learning y Business Intelligence’  (Libro Blanco del «Big Data, Machine Learning y Business Inteligence), elaborado por la consultora Nuvix Consulting, especializada en la transformación de modelos de negocios.

Un reporte en el que han analizado el estatus del «Big Data» en Europa y, particularmente, en España.

La conclusión es que el avance de la Inteligencia de Datos se ha estancado en nuestro país. Pese a su potencial, la asimilación de esta tecnología por las empresas españolas es muy baja.

Sus resultados colocan a nuestro país en el octavo puesto –por la cola de la Unión Europea– respecto a la integración del «Big Data» en las empresas.

Muy por debajo de los países europeos que lideran el ranking: Malta (29%), Países Bajos (26%) y Reino Unido (25%).

Por comunidades autónomas, la Comunidad de Madrid es la única que supera los dos dígitos de empresas que utilizaron herramientas de «Big Data» en el primer trimestre de 2020 (12,1%), según la «Encuesta sobre el uso de TIC y comercio electrónico en las empresas publicada» del INE.

Las empresas que manejan el «Big Data» y sus herramientas gestionan una gran cantidad de información muy valiosa proveniente de clientes, proveedores y del contexto de su sector y la convierten en conocimiento útil para la compañía.

MÁS INVERSIÓN Y TRANSFORMACIÓN DIGITAL

Para Carlos Saiz, socio de Ecix Group y presidente de ENATIC, “el grado de implantación del Big Data es muy desigual. Las grandes compañías y las que trabajan especialmente en sectores de información o tecnologías han aplicado sistemas de tratamiento masivo de información y herramientas innovadoras para sacar el máximo provecho”.

“Por otro lado, de manera general, las pymes aún no han comenzado una implantación real del «Big Data» o lo han hecho más tarde que las grandes corporaciones. Afortunadamente, en el mercado ya están llegando soluciones para todo tipo de entidades”, comenta.

Para este experto hay distintos criterios que podrían acelerar el desarrollo e implantación de «Big Data» en nuestro país. “En primer lugar, una mayor inversión pública, ayudas y promoción de la innovación y la apuesta por acelerar la transformación digital (que esperemos lograr hacia el futuro con los fondos de ayuda aprobados). Creación de hubs y entornos proclives para el emprendimiento y la inversión privada en estos entornos».

Otro elemento clave sería contar “con un marco jurídico adecuado para la recopilación, tratamiento y explotación de datos, personales y no personales, fomento de la colaboración público-privada, y marco de explotación y exportación internacional”.

“Esperamos que la futura normativa Europea sobre ‘Data Governance’ promueva gran parte de estas necesidades”.

Saiz también ve necesario la “creación de mayor cultura digital en las empresas, formación a profesionales que necesitamos para desarrollar este mercado y acceso a las empresas (matemáticos, ingenieros, analistas de datos, abogados digitales, técnicos de seguridad, etc.)».

Cree que las administraciones públicas “como grandes tenedores y administradores de datos, las posibilidades de uso de los datos bajo el amparo de la ley son muchas para ganar en rendimiento, eficacia, planes estratégicos, mejor servicio a ciudadanos y empresas, etc.».

Carlos Saiz, socio de Ecix Group y presidente de ENATIC, ve necesario la “creación de mayor cultura digital en las empresas».

“No olvidemos que tenemos desde hace años una normativa para la reutilización de datos y ‘open data’ que lamentablemente se aplica de manera parcial, pues aún hay muchas administraciones que aún no publican datos que serían muy útiles para el sector privado en el desarrollo de soluciones y tecnologías de muy diverso calado”, señala.

En cuanto a la aplicación del «Big Data» al sector de la abogacía, señala que pueden ser muchas “desde estudios de Derecho comparado, eficacia de los tribunales, estimación de necesidades de recursos jurídicos, automatizar trabajo de los profesionales del Derecho”.

También pueden emplearse en el “cálculo de riesgos legales, soluciones predictivas para ayudar a enfocar los asuntos, automatización de tareas y expedientes, mejora de la comunicación entre organismos y ciudadanos o profesionales, análisis automático de documentos legales, estructurar con mejor información los report hacia la dirección de una compañía, etc.».

Esta jurista recuerda que “ya existen interesantes herramientas ‘Legaltech’ ‘made in Spain’ que aplican Inteligencia Artificial a grandes volúmenes de datos y documentos a los efectos de automatizar tareas de revisión, ponderar riesgos y localizar incumplimientos de las normas, facilitar el trabajo de valor añadido a los profesionales y sacar mejores conclusiones para enfocar una estrategia legal”.

LA PANDEMIA ALEJA A LAS PYMES DEL «BIG DATA» 

Alexander Benalal, socio del despacho ThinkSmartLaw, boutique de nueva creación, cree que la implantación del «Big Data» en nuestro país es muy desigual.

Para este experto, “es difícil pensar que una empresa pueda competir hoy sin ‘Business intelligence’ (BI). Y el BI requiere de un repositorio de datos y de una capa de aplicaciones para transformarlos en información valiosa que poder trasfigurar en conocimiento”.

“Con la revolución en el Internet de las Cosas (que interconecta dispositivos que generan información) que va a suscitar la conjunción de robotización, sensorización, el 5G y la velocidad y ubicuidad de procesamiento de los datos, es suicida no subirse al tren del análisis de datos”, afirma.

A su juicio, “una empresa que no los trate compite en condiciones concurrenciales precarias y tiene pocas perspectivas de sobrevivir. Por eso el dato de que solo el 6% de las empresas españolas han utilizado en el 2020 el ‘Big Data’, de ser cierto, me parece escandaloso”.

Alexander Benalal, socio del despacho ThinkSmartLaw, opina que «es suicida no subirse al tren del análisis de datos”.

«Si se confirmase, una posible explicación podría ser que España tiene un tejido empresarial en el que más del 95 % de las empresas son pymes, que son precisamente las empresas que más se han visto afectadas por la pandemia en el 2020”, cuenta Benalal.

“También, hay toda una serie de programas, plataformas y aplicaciones ‘mainstream’ que usan el ‘Big Data’ en diferentes niveles y lo ponen al servicio de empresas de forma paquetizada”, subraya.

Otra cuestión que resalta es que “seguramente muchas empresas de tamaño menor estén usándolo sin siquiera saberlo”.

“La implantación es mayor en empresas tecnológicas o con base tecnológica cuya sede suele ubicarse en determinadas capitales europeas (razones fiscales, de talento etc.). Eso quizás explique también cierta desigualdad geográfica”, destaca.

En cuanto a que frena su desarrollo este jurista recuerda que “como cualquier transformación, esta requiere mentalidad e inversión”.

Cree que “aunque las grandes empresas hace tiempo que lo tienen claro, probablemente hasta la pandemia no había una conciencia tan clara de la necesidad de invertir entre las menores y esto se sumaba al desconocimiento generalizado en muchos aspectos”.

También confía que “ahora se haga un uso bueno de los fondos ‘Next Generation’ que están concebidos (y supuestamente se canalizarán) para la digitalización”.

Este experto cree que las administraciones públicas tienen un campo notable en el uso del «Big Data».

“Uno de los ejes legislativos de la Unión Europea es convertir a la Unión en líder de una sociedad impulsada por los datos”.

Se trata de “la creación de un mercado único de datos que permita que estos fluyan sin fronteras y entre sectores, en beneficio de todos y de forma destacada de las administraciones públicas para su uso en beneficio de los ciudadanos”.

En cuanto a su aplicación en el sector de la abogacía, cree que “la abogacía puede ganar en eficiencia, productividad y crecimiento; reducir costes y obtener mejores resultados”.

“Desde el software de gestión, técnicas de procesamiento del lenguaje natural (PLN), análisis predictivos”, comenta.

ASPECTOS REGULATORIOS DEL «BIG DATA»

Para Carlos Rodríguez, socio del área legaltech del despacho Andersen en Madrid, el desarrollo del «Big Data» se ve impactado a nivel regulatorio por las respuestas a tres preguntas básicas.

La primera de ellas es: ¿De quién es la información o quien puede utilizarla? Para Rodríguez, “Hoy en día las entidades tienen acceso a un gran volumen de información, con un valor intrínseco a través de la utilización de técnicas de ‘Big Data’”.

“Esta información en muchas ocasiones proviene de la información obtenida o generada cuando un sujeto disfruta de un bien, utiliza un servicio, lleva a cabo determinado comportamiento, etc.».

En su opinión, “sin embargo, el hecho de que tengan acceso a la información y puedan desde un punto de vista técnico captarla y explotarla no necesariamente conlleva que tengan legitimación para su explotación, sino que están limitados no sólo por la normativa de protección de datos, sino también de propiedad intelectual o de derecho privado”

La segunda pregunta es: ¿Cuál son las formas de explotación de la misma? Explica que “técnicas como ‘Big Data’ ha supuesto que información que a principios de este siglo tenía un valor residual y no era objeto de atención por las compañías, constituyan hoy en día uno de los principales activos en los balances de éstas” .

“Por ello, el análisis de datos a gran escala constituye uno de los imprescindibles en la estrategia de cada vez más compañías para desarrollar su actividad y generar valor en sus servicios”, indica.

A su juicio, “sin embargo, en función de la anterior pregunta es muy posible que no pueda hacerse lo que uno quiera con el ‘Big Data’ y sea necesario limitar las formas de explotación”.

“Es decir, a lo mejor puedo utilizar dicha información de ‘Big Data’ para mejorar mis procesos internos de producción, calidad, atención al cliente, etc. pero hay parte de información de un tercero que pudiendo utilizarla, es confidencial y no puedo directamente compartirla, por ejemplo, vendérsela a un tercero o explotarla en un sistema abierto donde otros también aporten información y todos vean la de todos”, comenta.

Según Carlos Rodríguez socio del área «Legaltech» de Andersen en Madrid, «el análisis de datos a gran escala constituye uno de los imprescindibles en la estrategia de cada vez más compañías para desarrollar su actividad y generar valor en sus servicios».

La tercera pregunta es: ¿Existe alguna regulación o Ley que establece una limitación y/o reconoce a alguien relacionado con la información, algún derecho?

Para Rodríguez, “es quizás la más intuitiva de entender. Como hemos indicado antes, en caso de que haya datos de carácter personal resulta necesario incluir como variable que condiciona el proyecto el cumplimento de la normativa de protección de datos”.

“Es decir, siguiendo el ejemplo anterior tengo que informar y/o solicitar una autorización a la persona respecto de la cual trataré sus datos, para que dicha información exista o pueda utilizarse”, aclara.

En su opinión, “las respuestas a las tres preguntas anteriores suelen ser muy complejas cuando el volumen de la información contenida es elevado ya que a veces solo es parte de la información o solo una de las fuentes lo que “contamina” al resto desde un punto de vista de cumplimiento normativo, pero es muy difícil de individualizar o de separar del resto de ‘Big Data’ y/o se produce una convergencia de distintas regulaciones a tener en cuenta”.

«En la mayoría de los proyectos en los que hemos participado nos encontramos que cuando nos solicitan asesoramiento, el negocio ya ha previsto el proyecto o acción entorno al ‘Big Data’, sin haber tenido en cuenta las limitaciones o previsiones legales«.

Esto da lugar a que muchos proyectos se vean parados por problemas legales. A veces ya en producción optan por la única medida posible a esas alturas que es quitar parte de la información (anonimizando quien es la persona asociada al dato) o limitando sus usos (solo para ámbito interno) por lo que descrema y resta valor al «Big Data» y al final puede quitarle todo su atractivo o viabilidad.

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