Cuando el ‘inquiokupa’ es un falso vulnerable: ‘Trabaja en uno de los hoteles más lujosos de Barcelona’

En los últimos años, a la ‘okupación’ de patada en la puerta se ha sumado la ‘inquiokupación’: aquel que alquila un piso y de un día para otro deja de pagar.

En la mayor parte de los casos alegan vulnerabilidad, lo que retrasa durante años el desahucio.

Una argucia de la que muchos se aprovechan sin ser vulnerables.

Este precisamente es el caso de L. D. P., el ‘inquiokupa’ de Víctor Valles Salmerón, el casero.

«No paga el alquiler porque, según dijo en el juicio, apenas lograba subsistir», cuando, sin embargo, «trabaja en uno de los hoteles más lujosos de Barcelona, como auditor contable», cuenta Valles.

«Me pregunto qué les parecería a los responsables del hotel saber que tienen contratado a alguien que hace llamadas desde número oculto para amenazar a mi familia», señala el afectado, un hombre de 38 años, que trabaja como operario de metal y que vive de alquiler.

Víctor Valles compró en junio de 2018 un piso en la calle Florida de Barcelona, «con los ahorros de muchos años de trabajo y una hipoteca».

En él estuvo viviendo un año hasta que tuvo que alquilarlo para estar cerca de familiares por motivos personales.

Tras recibir varias visitas, lo alquiló a «un chico dominicano que trabaja como auditor contable en una famosa cadena de hoteles, que vino a ver a ver el piso junto a su pareja, que es española y estaba embarazada».

«A priori fue una opción que me gustaba. Pero me equivoqué de lleno», lamenta el afectado, que contaba con el dinero del alquiler para hacer frente al pago de la hipoteca y con su sueldo abonar el piso donde vive actualmente, pero se ha visto obligado a tener que abonar ambos pagos y con su salario no le llega.

Su madre le está ayudando a pagar la hipoteca.

Una situación que difiere de la que, según manifiesta, tiene el ‘inquiokupa’, quien «se gastó más de mil euros en Navidad en un par de zapatillas deportivas de la marca Louboutin, como publicó en redes sociales».

Y «va al juzgado vestido de Calvin Klein, todo ropa nueva». «Vamos, que no tiene dinero para pagar el alquiler porque se lo gasta en otras cosas», critica el perjudicado.

También, añade, «va a comer a El Nacional Barcelona», un restaurante de carnes a la brasa, pescados y mariscos, ubicado en el Paseo de Gracia.

«Luego me llamará para amenazar a mi familia por no estar dispuesto a dejarle vivir en el piso de gratis», lamenta la víctima.

Según informa, el pasado mes de junio recibió una llamada: «Si mi familia va a la calle, la tuya muere». Unos hechos que ya ha denunciado ante los Mossos d’Esquadra.

Ante este calvario, además del proceso judicial ha emprendido una campaña de denuncia pública en Twitter a través de la cuenta @inquiokupa, en la que informa de su caso.

«Hoy soy yo. Mañana podrías ser tú», advierte.

DE INQUILINO A ‘INQUIOKUPA’

«Con la pandemia, me vendió la moto de que no cobraba el ERTE por temas burocráticos. Durante ese tiempo, al parecer, la pareja se separó. Fueron pasando los meses y empezó la deuda», explica a este diario.

Esto ocurrió tres meses después de alquilarlo, cuando comenzó la pandemia.

En abril de 2021 Valles se quedó en el paro y le dijo al inquilino que necesitaba el dinero. Entonces llegaron a un acuerdo consistente en que el inquilino se quedara en el piso y pagara la deuda fraccionada.

Según informa, «no pasaron ni dos meses hasta que el ‘inquiokupa’ incumplió el acuerdo, y decidió ni pagar ni abandonar el piso, por lo que el propietario se vio obligado a poner el tema en manos de la Justicia, emprendiendo «el tedioso proceso judicial», asistido por la abogada Lucía Martínez Ortigosa.

El juicio se celebró en enero de 2022 y antes de que comenzase, a las puertas de la Sala se le acercó la abogada de la otra parte a decirle que su cliente quería llegar a un acuerdo: quedarse en el piso y pagar la deuda fraccionada.

El denunciante le respondió que eso mismo ya lo habían pactado en su momento y lo imcumplió, por lo que rechazó el acuerdo y el juicio se llevó a cabo.

El pasado enero, el magistrado Antonio Lechón Hernández, del Juzgado de Primera Instancia número 9 de Barcelona, dictó sentencia (la número 19/2022, de 11 de enero) y ordenó al ‘inquiokupa’, L. D. P., que abandonara el piso y pagara la deuda y las costas del procedimiento, incluidas las de la acusación particular, apercibiéndole de que si no lo abandonaba se procedería a su lanzamiento.

En concreto, tendrá que abonar 9.235 euros, más las cantidades que mensualmente se vayan devengando a partir de febrero de 2022 a razón de 655 euros mensuales hasta el momento en que el denunciante recupere la posesión del inmueble.

Más los intereses legales devengados sobre la cantidad de 7.270 euros desde el 14 de octubre de 2021 y los intereses legales devengados sobre las mensualidades posteriores a la demanda desde la fecha de sus respectivos vencimientos.

«Solo falta esperar a que la sentencia sea firme», indica Valles.

Además, informa que el condenado «presionó a su abogada (de oficio) para que presentara recurso de apelación sin pagar las costas», pero la sentencia finalmente no fue recurrida.

A este respecto, indica que la letrada de la otra parte presentó un escrito al Colegio de Abogados de Barcelona diciendo que no podía seguir representando al condenado, pero el pasado mes de junio el Colegio denegó la petición, «por lo que continúa siendo su abogada y vuelve a correr el tiempo para que se haga firme la sentencia».

ESTA SITUACIÓN AVOCÓ AL AFECTADO A LA DEPRESIÓN Y A NÚMEROS ROJOS Y, ADEMÁS, RECIBE AMENAZAS DE MUERTE

Esta situación, «que parece que no tiene fin», ha llevado al propietario del inmueble a la ansiedad y la depresión, en mayo de 2022 empezó a tratarse.

Además, Valles, que afortunadamente logró salir del paro en julio de 2021, se encuentra en una situación económica delicada. «Mi economía familiar está en números rojos, y la situación ya ha afectado a mi relación de pareja», explica.

Mientras, tiene que ver «cómo este ser presume de adquirir artículos de lujo, como dos pares de deportivas de 600 euros cada una», agrega indignado.

Las amenazas, según explica, comenzaron el pasado 8 de junio, cuando recibió una llamada desde un número oculto en la que «un hombre con acento dominicano dijo ‘Si mi familia va a la calle, la tuya muere‘».

El 11 de junio recibió otra, también desde número oculto, en la que, «de nuevo, con acento dominicano se escucha algo así como ‘Todavía estás a tiempo para el acuerdo’».

«Fuí a los Mossos en dos ocasiones a denunciar, pero en ambas me quitaron rápido de encima diciendo que no había pruebas, por lo que no podían hacer mucho», indica Valles.

Llegó el verano e imagina que el ‘inquiokupa’ se ha pegado las vacaciones a lo grande, «con un sueldo y sin pagar alquiler».

El pasado 2 de septiembre recibió una tercera llamada desde número oculto: «Esta vez sí era él, me vuelve a decir lo del acuerdo y me deja caer que sabe dónde vivo».

Entonces, el propietario volvió de nuevo a la Comisaría para denunciar los hechos y en esta ocasión sí logro presentar la denuncia. De momento, no hay novedad alguna al respecto.

El perjudicado quiere que se haga Justicia y recuperar su piso de una vez.

«Este es sólo uno de los muchos casos que hay de ‘inquiokupas’. A mí, el mío me ha quitado la salud y me ha avocado a una crisis financiera. Y he dado el paso de hacerlo público porque sé que hay miles de familias en mi situación y nadie nos escucha, ni siquiera nos contabilizan como que tenemos ‘okupas’ en casa», concluye Valles.

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