Cartas desde Londres: Huelga indefinida de “barristers” penalistas de Inglaterra y Gales a partir del 5 de septiembre

por | agosto 23, 2022

En las divertidísimas historias de Rumpole of the Bailey, mientras otros ‘barristers’ de su “chambers” se dedican a muy lucrativos casos mercantiles o, incluso mejor, a asuntos millonarios de difamación, el pobre Horace es un viejo penalista empeñado en defender a capa y espada la presunción de inocencia de sus clientes.

Así, una lista interminable de jóvenes pendencieros o cacos de una muy vieja escuela, encuentran en el excéntrico y eterno “junior barristerHorace Rumpole el más feroz valedor de su inocencia cuando se enfrentan al más importante e imponente tribunal penal inglés, el “Old Bailey” (de ahí el nombre del personaje).

Rumpole defiende siempre la inocencia de sus clientes con la más absoluta convicción y hasta las últimas consecuencias, aunque ello vaya contra la propia voluntad de sus defendidos.

No en vano su grito de guerra resuena aún: “Never plead guilty!” (“¡Nunca declararse culpable!”), por lo que tiene que recurrir a la astucia y sobre todo al humor para defenderse de los envites de jueces, los “barristers de la corona” (la fiscalía) e incluso de sus propios compañeros de “chambers”.

Pero el viejo Rumpole no es un “barrister” cualquiera, sino que encarna a ese penalista absoluto, un abogado bragado en mil batallas judiciales y que, alérgico a reconocimientos que conduzcan a la tranquilidad de la jubilación o incluso siquiera a ser nombrado “QC”, Horace únicamente encuentra la felicidad defendiendo a sus clientes ante el tribunal.

He aquí un auténtico estoico, un verdadero abogado vocacional que no piensa en los honorarios.

En cualquier caso, un personaje de ficción, creado a finales de los años setenta del siglo pasado por otro conocido “barrister”, John Mortimer, y que dio a lugar a un éxito absoluto de la televisión a finales de los años 70 del siglo pasado, con un irrepetible Leo McKern interpretando al protagonista e innumerables novelas sobre el gran Rumpole of the Bailey que solamente acabaron con el fallecimiento del autor en 2009.

El actor Leo McKern intrerpreta al abogado Horace Rumpole, al que se refiere Josep Gálvez en su columna.

LA ESCASEZ DE FINANCIACIÓN DE LOS SERVICIOS LEGALES PENALES

Pero lo que era entonces cierto y sigue siéndolo es la asombrosa escasez de honorarios que proporciona la “Legal Aid” para aquellos ‘barristers’ penalistas que, como Horace Rumpole, asisten a los que no tienen recursos para pagarse una defensa legal en esta jurisdicción, siendo entonces y ahora claramente insuficiente, como se quejaba la pobre señora Rampole.

Sobre todo para los estándares de honorarios que se manejan en Inglaterra y Gales.

De ahí que estos “barristers” hayan dicho basta y estarán de huelga indefinida a partir del próximo día cinco de septiembre.

De hecho, los miembros de la Criminal Bar Association (“CBA”), la asociación más importante de penalistas con casi 3.000 miembros, están actualmente en huelga durante semanas alternas en su pulso con el Gobierno del Reino Unido y especialmente contra el polémico viceprimer ministro, Dominic Raab actualmente de vacaciones y que, según parece, no ha tenido ningún interés en reunirse con la CBA, soliviantando los ánimos del personal.

De hecho, en un un artículo publicado en The Times, Raab señaló que apresurar la reforma de la asistencia jurídica penal abriría al gobierno a desafíos legales y acabaría en más retrasos, por lo que tachó la huelga de “innecesaria e irresponsable”.

Como se imaginarán, la CBA ha puesto el grito en cielo y con ello, la decisión de acudir a la huelga indefinida, con un 79,54 % de sus miembros a favor de intensificar la actual situación, sin aceptar nuevas instrucciones de actuación procesal de forma ininterrumpida a partir del próximo septiembre. Únicamente votó a favor de poner fin a la acción el 9 % y el resto votó a favor de continuar con la actual de huelgas durante semanas alternas.

El viceprimer ministro declaró que apresurar la reforma de la asistencia jurídica penal abriría al gobierno a desafíos legales y acabaría en más retrasos, por lo que tachó la huelga de “innecesaria e irresponsable”

Me dice algún viejo “barrister” -de los que seguramente frecuentaría el mismo pub que Rumpole-, que, aunque es cierto que hubo tímidos incrementos en las retribuciones de los ‘barristers’ defensores de aquellos sin recursos, desde hace años existe una clara tendencia a la desaparición de esta rama de la abogacía precisamente por los bajos salarios y los pocos incentivos que ofrece.

Los cálculos hablan de alrededor del 22 % de jóvenes “barristers” abandonando esta práctica.

De hecho, el derecho penal como práctica de altos vuelos en Inglaterra y Gales se centra, como es natural, en los llamados delitos económicos o “white-collar”, que afectan habitualmente a quienes no tienen ningún problema de financiación de su defensa ante los tribunales, no en el derecho penal común, el de toda la vida, que es el que afectará a cualquier hijo de vecino sin recursos para pagarse a algún ‘barrister’.

Como ven, el problema se agudizará cuando desaparezca el último Rumpole” o se dedique a alguna otra área más productiva para su economía, con lo que al final, sencillamente, ya no habrá ningún “barrister” interesado en defender a los pobres, precisamente por ser una actividad absolutamente ruinosa para el caudal del abogado.

El resultado es el que imaginan: absoluto caos en la justicia penal de Inglaterra y Gales, lo que no es ninguna tontería.

LAS PRETENSIONES DE LA “CBA” FRENTE AL AUMENTO DEL MINISTERIO DE JUSTICIA

Los “barristers” penalistas de la CBA indican en sus reclamaciones que sus ingresos han caído hasta un 30 % durante las dos últimas décadas, por lo que el ingreso medio de un “barrister” después de gastos e impuestos, durante los tres primeros años de carrera en asuntos bajo “Legal Aid”, se situarían en únicamente 12.200 libras esterlinas (14.438 euros), es decir, currando a 6,25 libras la hora (7,4 euros).

Unas cantidades sensiblemente bajas para esta jurisdicción.

Es por ello que, entre sus pretensiones, la CBA exige un aumento del 25 % de los honorarios, que, según esta asociación, son precisos precisamente para evitar un mayor abandono de la profesión por parte de los “barristers” frente al aumento del 15 % propuesto por el Gobierno y que entrará en vigor a finales de septiembre únicamente a las nuevas instrucciones profesionales a partir de octubre, aunque los abogados solamente empezarían a notarlo a finales de 2023 dada la acumulación y retrasos que se están produciendo.

La realidad es que, mientras todo esto se soluciona, existen cientos de acusados de crímenes que aún esperan su juicio dado el importante retraso y suspensiones que se van acumulando ante los Tribunales de la Corona. Los datos del Ministerio de Justicia muestran que 567 casos fueron aplazados con poca antelación el año pasado porque los “barristers” de la acusación o de la defensa no asistieron, o estaban trabajando en otro caso, lo que supone un aumento de cinco veces en los 114 casos aplazados por la misma razón en 2011.

La CBA exige un aumento del 25 % de los honorarios, que, según esta asociación, son precisos precisamente para evitar un mayor abandono de la profesión por parte de los “barristers” frente al aumento del 15 % propuesto por el Gobierno

Pero el escenario de atraso es realmente sorprendente ya que las últimas cifras de los Tribunales penales de su Majestad muestran que en abril de 2022 había 358.076 casos pendientes en los Tribunales de Magistrates” (jueces voluntarios y sin formación en derecho para asuntos menores) y 58.271 casos pendientes en los Tribunales de la Corona (jueces con formación y para delitos graves).

Según decía un “barrister” penalista: “Nunca ha existido un mejor momento para ser un criminal, y un peor momento para ser víctima”.

Aunque esta situación también ha generado algunas propuestas curiosas que vale la pena tener en cuenta.

La que se lleva la palma es la que han ofrecido, al parecer, en los tribunales de la ciudad de Preston, en el Condado de Lancashire, aunque sin confirmar oficialmente. Según parece, habrían tenido la genial idea de dar a los acusados la opción de ser condenados directamente sin defensa letrada.

Como lo oyen.

Eso sí, “en los casos en los que los jueces tienen un informe previo a la sentencia” y “sea inevitable una condena de prisión.

Me ahorro los comentarios ante tal original propuesta en caso de ser cierta.

Ay, si Rumpole levantara la cabeza…

Seguro que lo primero que diría aquello de Never plead guilty”!

Hasta la semana que viene. 

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