Cartas desde Londres: Algunas normas no escritas sobre protocolo y etiqueta en la abogacía inglesa (III)

por | mayo 3, 2022

Vista ya la vestimenta propia del ‘barrister’ en sala, seguimos con otras curiosas normas que la tradición ha seguido marcando en el comportamiento de los abogados de los tribunales de Inglaterra y Gales.

Precisamente relacionada con la vestimenta es la siguiente regla.

NO TE QUITES NUNCA LA CHAQUETA DELANTE DE LOS ‘SOLICITORS’

La distinción entre ‘barristers’ y ‘solicitors’ es tan antigua como la apreciación de que los primeros son una especie aparte, mucho más especializada y técnica que los segundos.

Relación tradicional entre cliente, ‘solicitor’ y ‘barrister’. (John Flood y Avis Whyte, Universidad de Westminster 2009).

Y es que, aunque actualmente se permite a algunos ‘solicitors’ intervenir ante los tribunales de esta jurisdicción, esto no fue siempre así.

Por el contrario, la competencia para comparecer ante los jueces y tribunales ingleses para defender a sus clientes (‘represent’) fue únicamente de los ‘barristers’ durante siglos, precisamente por conocer las sentencias y decisiones judiciales sobre un área determinada del derecho, no siempre fácilmente accesibles.

De hecho, como vemos diariamente, sigue siendo habitual que en casos con cierta complejidad, se siga confiando la defensa del caso ante los tribunales a los ‘barristers’.

Es decir, por un lado tenemos al ‘solicitor’, a quien corresponde la apertura de un procedimiento ante cualquier tribunal de Inglaterra y Gales, así como su tramitación, (‘conduct litigation’).

Y por el otro, el ‘barrister’, llamado a la pura defensa ante el tribunal, esto es, el ejercicio de la ‘advocacy’, que, al igual que en España es defender a alguien en juicio (‘abogar’).

Pero curiosamente, quien contrata habitualmente al ‘barrister’ no es el cliente, sino el ‘solicitor’

Así es. En Inglaterra y Gales, los ‘barristers’ han sido habitualmente contratados por los ‘solicitors’ para presentar el caso de sus clientes ante los tribunales.

De ahí que el cliente del ‘barrister’ es técnicamente el ‘solicitor’ y, por tanto, de quien recibe instrucciones, en la famosa relación trifásica:

Por tanto, ante un problema jurídico, el cliente primero buscará la asistencia legal del ‘solicitor’.

Y el solicitor, al advertir que es un asunto que requiere de un conocimiento más experto o que el caso acabará ante los tribunales, instruirá a un ‘barrister’ para que defienda a su cliente.

Pero el cliente es del ‘solicitor’, no del barrister.

Para entendernos mejor, veamos un ejemplo sacado de una película clásica.

UN BUEN EJEMPLO: “TESTIGO DE CARGO” DE BILLY WILDER

Seguramente “Testigo de Cargo” (‘Witness for the Prosecution’) sea una de las películas judiciales más aclamadas de la historia, tanto por la original trama de Agatha Christie, como por los irrepetibles actores que intervinieron.

Pero también única es única por ser de las pocas que ofrecen una imagen clara del ejercicio de la abogacía ante los tribunales ingleses.

Tranquilos, no haré ningún ‘spoiler’, aunque la película se estrenó hace sesenta y cinco años.

Empecemos con el protagonista, Leonard Vole, encarnado por un fantástico Tyrone Power, un tipo acusado de un delito de asesinato.

Así, el señor Vole primero acude a un ‘solicitor’, el señor Mayhew (Henry Daniell).

Como el asunto tiene visos de acabar ante un tribunal, el solicitor Mayhew va a una ‘chambers’ que cuenta con ‘barristers’ especializados en llevar temas penales.

Por eso, habla primero con el ‘clerk’, el señor H. A. Carter (interpretado por el gran secundario norteamericano, Ian Wolf), que es quien dirige la atribución de los casos según especialidad y complejidad.

El ‘clerk’ viene a ser el punto de contacto entre ‘solicitors’ y los ‘barristers’ de la ‘chambers’.

Mayhew (centro) hablando con el ‘clerk’, el señor Carter (izquierda), trayéndole a la ‘chambers’ un cliente acusado de asesinato (derecha).

De tal manera, cliente y ‘solicitor’ se reúnen con el ‘barrister’ más senior, Sir Wilfrid Robarts Q.C. (genialmente interpretado por Charles Laughton) para instruirlo sobre el caso y optar por la mejor línea de defensa.

Para ello, acceden a la ‘chamber’ del ‘barrister’, es decir, su despacho.

De ahí que la unión de varios ‘barristers’ reciba el nombre de ‘chambers’, dado que no existe ninguna relación de socios, como en el caso de los ‘solicitors’ que forman sociedades mercantiles (‘partnership’).

Por el contrario, la única relación entre ‘barristers’ es compartir el coste del arrendamiento de los despachos, (las ‘chambers’), así como otros costes y gastos asociados.

El ‘barrister’ Sir Wilfrid Robarts Q.C. (derecha) recibe al solicitor Mayhew (derecha) y al cliente (centro).

Siguiendo con la trama y, debido a motivos que no vienen al caso, Sir Wilfrid recomienda que sea otro ‘barrister’, el señor Brogan-Moore quien asuma el asunto, señalando además que es un buen profesional, dado que fue su pupilo años antes (‘pupil barrister’).

De derecha a izquierda, Brogan-Moore (‘barrister’), el cliente, Mayhew (‘solicitor’) y Sir Wilfrid (‘Q.C.’).

Como curiosidad, en la versión española de la película se optó por nacionalizar al ‘solicitor’ y de ahí que Mayhew fuera bautizado como ‘procurador de los tribunales’, cosa que no es para nada cierta, dado que no existe tal figura en Inglaterra y Gales.

Pues bien, tal como habrán visto en las fotografías, en ningún momento los ‘barristers’ se quitan la chaqueta y su atuendo es especialmente elegante comparado con las del ‘solicitor’ y el cliente, más de calle.

Esta es la forma tradicional de entender la función ‘barristerial’, que impone una mayor formalidad, dado que, por su posición como especialistas están más cerca de lo divino (el tribunal y sus decisiones) que de lo mundano (el cliente y sus problemas), obligándoles a una mayor compostura.

De tal manera, la corriente más ortodoxa de los ‘barristers’ exige que no deban quitarse la chaqueta bajo ningún motivo ante el ‘solicitor’ y mucho menos ante el cliente, quedándose en mangas de camisa.

O peor aún, caer en esa manía grosera que se observa desde hace ya algunos años, también en países como España y que consiste en mostrar los tirantes al personal por puro afán de esnobismo, cuando precisamente su función es quedar ocultos.

NO TE QUITES NUNCA LA CHAQUETA…, NI SIQUIERA EN EL PUB

Dice además la regla clásica que el ‘barrister’ no debe dejar de actuar como tal con el ‘solicitor’, incluso en situaciones tan extremas como es la asistencia al ‘pub’, dado que no es una obligación que se ciña únicamente a la ‘chamber’ o ante el tribunal.

En efecto, de la misma manera, el código de comportamiento del ‘barrister’ clásico dicta que deba seguir siempre con su chaqueta puesta, por muchas rondas que se pongan por medio y el estado etílico que se alcance.

Por eso, hagan siempre como el bueno de Sir Wilfrid Robarts Q.C. y no se quiten la chaqueta.

Y si es posible, tampoco el sombrero.

Sir Wilfrid y Mayhew ahogando las penas del caso con un buen whiskey, con chaqueta, un sobretodo y sombrero.

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