Bousselham: Los dos periodistas que vieron el contenido de su SD fueron unos «machistas»; Iglesias, no, porque había confianza

por | marzo 15, 2022

La exasesora de Pablo Iglesias, Dina Bousselham, tachó hoy de «machistas» a los periodistas Alberto Pozas y Luis Rendueles, investigados en esta causa abierta al comisario jubilado, José Manuel Villarejo, quienes accedieron al contenido de la tarjeta telefónica SD que contenía su móvil Sony Experia Z2 que le fue sustraído en el Ikea de Alcorcón, Madrid el 1 de noviembre de 2015.

Pero Bousselham «absolvió» a su exjefe, a quien el editor del Grupo Zeta, Antonio Asensio Mosbah, le entregó dicha tarjeta en enero de 2016, como favor y para congraciarse con Iglesias, cuya fuerza, Podemos, acababa de conseguir 42 diputados en las elecciones generales de diciembre de ese año.

El Grupo Zeta era la editora de la desaparecida revista Interviú, de la que Pozas y Rendueles eran director y subdirector en enero de 2016, cuando se hizo la entrega.

El magistrado Manuel García Castellón, titular del Juzgado Central de Intrucción 6 de la Audiencia Nacional, ante esa respuesta le ha preguntado si la actitud de Iglesias, guardándose la tarjeta y no entregándosela de inmediato, no era igualmente machista. «Había confianza», ha respondido Bousselham.

Sobre la información que albergaba el dispositivo telefónico, la testigo ha descrito que contenía documentación relativa a Podemos –como agenda, estrategia de campaña y cuentas corrientes– y personal.

En este punto, ha confirmado que en su día hizo capturas de pantalla de los chat internos, que a su vez compartió en otros grupos integrados por miembros de Podemos, y que esas imágenes fueron las que posteriormente aparecieron publicadas.

Parte de la comparecencia de Bousselham se ha centrado en determinar si la tarjeta funcionaba cuando Bousselham la recibió de manos de Iglesias, puesto que hasta ahora había ofrecido versiones contradictorias.

LA TARJETA FUE «ENCONTRADA» POR UN CONTACTO EN LA HABITACIÓN DE UN HOTEL DE MADRID

Según la versión de los periodistas de Interviú, la tarjeta les fue entregada por un conocido que se «la encontró» en la habitación de un hotel, donde se hospedaba, en Madrid. Y viendo el contenido, se puso en contacto con la publicación.

Pozas y Rendueles revisaron el contenido de la tarjeta y el primero dejó una copia de su contenido en su ordenador.

Días después, Rendueles supuestamente recibió una llamada del comisario Villarejo porque sabía que tenían información sobre Podemos y quería acceder a ella.

Entre finales de enero y principios de febrero de 2016, los dos periodistas se reunieron con él en un restaurante y, al parecer le dieron el contenido de la tarjeta. Ante el juez han defendido siempre que interpretaron como un requerimiento policial, pero ambos se encuentran imputados por esta entrega.

El caso comenzó cuando en el registro del domicilio del comisario apareció una copia del contenido del teléfono. Villarejo declaró que había entregado una memoria USB a sus superiores con la copia que le habían suministrado los periodistas de Interviú, quienes alegan haber actuado a requerimiento policial.

Parte de esa información después fue publicada en OkDiario.

Iglesias aprovechó esta circunstancia para armar el relato de que el teléfono y la tarjeta podrían haber sido sustraídos por gente de Villarejo para utilizarla contra Podemos. Un punto que no ha quedado probado.

CUANDO IGLESIAS SE LA DEVOLVIÓ, FUNCIONABA

La ex asesora de Podemos ha ratificado su segunda declaración por cuanto ha afirmado que cuando Iglesias se la devolvió, meses más tarde, la mini SD estaba operativa.

Así, ha contado que la introdujo en un lector conectado al ordenador de su pareja, Ricardo Sa Ferrera, comprobó que las fotos familiares que había seguían allí y la desconectó. Cuando fue a consultarla, tiempo después, ya no funcionaba, ha aseverado.

García Castellón ha intentado determinar qué ocurrió en ese lapso temporal para que el dispositivo se estropeara, si bien Bousselham no ha podido explicar el porqué, limitándose a apostillar que hubo una mudanza entre medias.

Hoy también han testificado los dos peritos de la Policía Científica que elaboraron el informe que concluyó que era técnicamente imposible establecer quién accedió por última vez a la mini SD y, en consecuencia, pudo dañarla.

En su caso, han ofrecido una explicación técnica por la que han confirmado su informe. En este sentido, han dicho que la mini SD constaba de dos cristales, de los cuales uno pudo leerse y otro no, pero que para fijar cuándo fue el último acceso se necesitan también un código y un algoritmo de los que no disponían.

Han aludido asimismo al daño provocado por los trabajos realizados por la empresa británica a la que Bousselham y Sa Ferrera enviaron el dispositivo con el propósito de recuperar su contenido.

Sobre esto, han corroborado que había desperfectos visibles achacables al exceso de lijado, si bien han puntualizado que eso no fue lo que la dejó inservible, apuntando a un daño adicional que no han podido especificar si fue accidental o provocado.

INVESTIGACIONES EN LA DAO

El ex director adjunto operativo (DAO) Eugenio Pino también ha testificado hoy para fin de esclarecer si la intervención de Villarejo en este asunto estaba justificada por la existencia de una investigación policial.

Pino ha querido dejar claro que Villarejo no le entregó la mini SD ni le dio ningún dispositivo con el contenido de la tarjeta telefónica, contradiciendo así lo manifestado en su día por el comisario, que sostuvo que se la dio en mano al ex DAO.

Sin embargo, al mismo tiempo Pino ha comentado que en la DAO había mucha gente y que en realidad él, como máximo responsable, no recibía directamente ese tipo de materiales.

Además, al ser preguntado acerca de si había una investigación abierta en la DAO sobre Podemos, ha precisado que sobre el partido político no, pero que en ese momento sí había pesquisas relativas al propio Iglesias, a Juan Carlos Monedero y a Jorge Vestrynge.

Estas comparecencias eran las únicas diligencias que quedaban pendientes después de que el juez pusiera fin a la investigación de ‘Dina’ el pasado 29 de enero, tras recibir el informe policial que impedía concretar quién dañó la mini SD.

Tanto Vox, que ejerce la acusación popular, como Iglesias y Bousselham le pidieron seguir indagando.

El partido, para que interrogara al ex vicepresidente del Gobierno como imputado, algo a lo que el instructor se negó al no poder atribuir los daños informáticos. Y, los segundos, para que averiguara si el robo del dispositivo obedecía a un operativo similar a ‘Kitchen’, una cuestión que el magistrado también ha rechazado investigar.

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